EL VERDADERO CLAMOR DE MEDIA NOCHE

Descubre el Verdadero Clamor de Medianoche, el mensaje adventista de 1844 que reveló el cumplimiento de Daniel 8:14 y el Juicio Investigador. El estudio bíblico del Verdadero Clamor de Medianoche te conlleva a entender los varios testigos que tiene Daniel 8:14, los 2300 días y la obra de Cristo en el Lugar Santísimo desde 1844. ¿Qué significó el “tiempo de espera”? ¿Por qué no fue un error sino una cita divina? ¿Qué ocurrió realmente el 22 de octubre de 1844? ¿Que tiene que ver la semana milenial con todo el diagrama?
Unete y estudio junto con nosotros.

El Verdadero Clamor de Medianoche – Parte 1

La comprensión de la profecía por parte de la audiencia

Samuel Snow planteó preguntas a los aproximadamente tres mil asistentes, quienes, aun sin contar con recursos modernos, respondieron correctamente que se encontraban en el “tiempo de demora” y que la visión se extendería hasta la “medianoche”. Asimismo, comprendieron el principio profético bíblico de que un día equivale a un año, y que la medianoche representaba tres meses dentro del tiempo profético.

La Escritura confirma que el pueblo fiel es llamado a discernir el tiempo profético y el juicio:

“El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio.”
(Eclesiastés 8:5, Reina-Valera Gómez)

Importancia de 1844 y el Santuario

El estudio aclara que el error de los milleritas no estuvo en el tiempo profético, sino en espiritualizar el santuario, creyendo que se refería a la tierra en lugar del santuario celestial literal. El año 1844 marca la transición de Cristo al Lugar Santísimo para realizar la obra final de expiación.

La Biblia enseña claramente la existencia de un santuario celestial real:

“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.” (Hebreos 8:1-2, Reina-Valera Gómez)

Visión y confirmación por Elena G. de White

En el estudio, la cita de Primeros Escritos de Elena G. de White, página 14, donde se describe una visión de los adventistas caminando por una senda recta y estrecha, con una luz brillante detrás de ellos, que un ángel identificó como “el Clamor de Medianoche” es la esencia de la importancia de este mensaje. Esta luz iluminaba el camino, impidiéndoles tropezar, confirmando así el origen divino del mensaje. Este principio concuerda con el testimonio bíblico sobre la luz que Dios da a Su pueblo:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” (Salmos 119:105, Reina-Valera Gómez)

Interpretación de las Escrituras

El el estudio se profundiza en la exposición de Samuel Snow, quien aborda la idea errónea común de que “nadie sabe el día ni la hora” de la venida de Cristo. El hermano Snow explica que la palabra “conocer” en este contexto puede entenderse como “dar a conocer” o “declarar”, lo cual implica que Dios el Padre es quien revela el tiempo por medio de la profecía contenida en las Escrituras del Antiguo Testamento.

La Biblia afirma este principio con claridad:

“Ciertamente el Señor Jehová no hará nada, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Amós 3:7, Reina-Valera Gómez)

Profecías que conducen a 1844

Por ende en esta primera entrega, se reitera que diversas profecías bíblicas convergen en 1844, incluyendo Daniel 9, 11 y 12, el marco profético de los seis mil años desde Adán y Eva, los 2520 años de dispersión judía y los 2300 días/años que comienzan en 457 a. C.

La Escritura anticipa que este entendimiento sería abierto en el tiempo del fin:

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin; muchos correrán de aquí para allá, y el conocimiento será aumentado.” (Daniel 12:4, Reina-Valera Gómez)

En esta primera parte de la serie “El Verdadero Clamor de Medianoche”, se presenta una introducción profunda y fundamentada al mensaje proclamado en 1844, cuyo propósito fue preparar al pueblo de Dios para la obra final de Cristo en el Santuario Celestial. Este mensaje no surgió de una emoción pasajera ni de una interpretación humana, sino que fue una luz divina enviada por Dios en el tiempo señalado, conforme a la profecía.

Tal como declara la Escritura:

“A medianoche se oyó un clamor: He aquí viene el esposo; salid a recibirle.” (Mateo 25:6, Reina-Valera Gómez)

El mensaje del Clamor de Medianoche señaló con claridad profética que Cristo no vendría aún a la tierra, sino que entraría al Lugar Santísimo del Santuario Celestial para iniciar la obra del Juicio Investigador, cumpliendo Daniel 8:14:

“Y él me dijo: Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces el santuario será purificado.” (Daniel 8:14, Reina-Valera Gómez)

El estudio enfatiza que este mensaje fue luz presente para el pueblo de Dios en 1844 y que continúa siendo esencial para el pueblo adventista hoy, pues define nuestra identidad profética y nuestro lugar en el gran conflicto.

La Parte 2—4 de El Verdadero Clamor de Medianoche se encuentra en proceso de edición. En ella se abordarán con mayor detalle las profecías de Daniel, el Santuario Celestial y la confirmación divina del mensaje de 1844. Próximamente disponible.

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